Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la economía de los mexicanos ha enfrentado un desafío importante: la aceleración de la inflación.

A pesar de los incrementos constantes en el salario mínimo implementados por su gobierno, la realidad es que el poder adquisitivo de la población se ha visto seriamente afectado, especialmente en productos esenciales como frutas, verduras, y servicios.

Para poner en contexto la situación, es relevante observar la comparación histórica de la inflación en los sexenios anteriores. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), la inflación creció un 27.27 por ciento; bajo la administración de Felipe Calderón (2006-2012) fue del 28.96 por ciento, y en el mandato de Vicente Fox (2000-2006) el incremento acumulado de los precios fue del 30.43 por ciento. Sin embargo, en la gestión de López Obrador, la inflación ha mostrado un comportamiento más agresivo, acumulando subidas significativas que han impactado directamente el costo de vida.Uno de los sectores más golpeados por la inflación ha sido el de las frutas y verduras, que han acumulado un alza del 68.64 por ciento durante este sexenio.

El chayote, por ejemplo, ha experimentado un aumento extraordinario del 449.37 por ciento desde noviembre de 2018 hasta julio de 2024. Otros productos, como la naranja, han registrado una inflación del 327.76 por ciento; la guayaba, del 127.17 por ciento; y el aguacate, del 115.85 por ciento. Estos incrementos no solo reflejan la inflación en sí, sino también los estragos del cambio climático y fenómenos como ‘El Niño’, que han afectado la producción agrícola en el país.El impacto inflacionario también se extiende a los productos pecuarios, con un aumento acumulado del 47.93 por ciento en este sexenio.

Destacan productos como el huevo, que ha subido un 72.05 por ciento; el pollo, con un incremento del 58.22 por ciento; y la carne de cerdo, con un alza del 40.55 por ciento.En cuanto a las mercancías alimenticias procesadas, como la harina de trigo y aceites comestibles, la inflación ha sido del 39.54 por ciento en promedio, con picos de hasta el 74.27 por ciento y 73.38 por ciento respectivamente.

El impacto de la inflación no se limita a los productos básicos.

Los servicios han registrado un incremento significativo del 26.48 por ciento en lo que va del sexenio. Este fenómeno se ha visto impulsado por un mayor consumo interno, especialmente tras la pandemia de 2020, y por la implementación de programas sociales que han inyectado recursos a ciertos sectores de la población. Esto ha generado una demanda sostenida de servicios, lo que a su vez ha presionado al alza los precios.

Entre los servicios más afectados se encuentra el transporte aéreo, con un aumento del 86.29 por ciento; los seguros de automóvil, que han subido un 69.05 por ciento; y los servicios en loncherías, fondas, torterías y taquerías, con un incremento del 53.20 por ciento.Ramsé Gutiérrez, codirector de Inversiones de Franklin Templeton México, ha señalado que, a pesar de la aparente tendencia de cambio en la inflación, la situación actual difiere de olas inflacionarias anteriores debido a la ausencia de choques externos significativos y a una convergencia de la inflación subyacente hacia el 4 por ciento. Sin embargo, la presión sobre los precios sigue siendo una preocupación latente para las autoridades financieras del país. La aceleración de la inflación durante el sexenio de AMLO ha generado un impacto directo en la vida cotidiana de los mexicanos, especialmente en su capacidad para adquirir productos y servicios básicos.

Aunque el gobierno ha implementado medidas para mitigar estos efectos, como el aumento del salario mínimo, la realidad es que la inflación sigue siendo un desafío complejo que afecta a todos los sectores de la economía.

La población deberá continuar enfrentando los retos que plantea el alza de precios, mientras que las autoridades buscan contener su avance.

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