El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, rechazó el llamado del presidente entrante de Estados Unidos, Donald Trump, a un alto el fuego inmediato en Ucrania.
Lavrov dijo que «un alto el fuego es un camino a ninguna parte» que Ucrania utilizará para aumentar su capacidad militar. En cambio, enfatizó la necesidad de «acuerdos concluyentes y jurídicamente vinculantes» que garanticen la seguridad de Rusia y sus vecinos.
Con Ucrania a la defensiva y Rusia logrando avances en el campo de batalla, Trump y sus asesores han dado señales de que el presidente Vladimir Putin podría mantener el control de facto del casi 20 por ciento del territorio ucraniano que ocupan sus fuerzas.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, también ha suavizado su postura al sugerir que su gobierno podría utilizar medios diplomáticos para recuperar su territorio. Moscú también exige que Ucrania renuncie formalmente a su intento de ingresar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte y acepte límites estrictos al tamaño de su ejército.
Lavrov dijo que «espero que la administración Trump se centre en las causas del conflicto». También agregó que «como dijo el presidente Putin, estamos dispuestos a estudiar cualquier propuesta seria y concreta».
